miércoles, 10 de mayo de 2017

ESTER. CAPÍTULO 12,1-6.

121Mardoqueo vivía en la corte cn Gabazá y Zarra, los dos eunucos reales centinelas, 2y oyendo sus conversaciones se enteró de sus planes, hasta averiguar que preparaban un atentado contra el rey Artajerjes. Mardoqueo informó al rey de todo. 3El rey interrogó a los dos eunucos; ellos confesaron y fueron ajusticiados. 4Entonces el rey mandó escribir este suceso en los anales, y Mardoqueo, por su cuenta, escribió una relación de todo aquello. 5El rey dio a Mardoqueo un cargo en la corte y lo recompensó con regalos. 6PeroAmán, el de Hamdatá, de Agag, un personaje con mucho prestigio ante el rey, andaba buscando la manera de perjudicar a Mardoqueo y a su gente por el asunto de los dos eunucos del rey.

Explicación.

12,1-6 El autor griego inventa otra versión del hecho, con peligro para el buen curso de la narración. Se ha dejado llevar de sus ideas sin respetar suficientemente el relato existente. Introduce a Artajerjes en el puesto de Asuero (= Jerjes); habla de una recompensa que contradice a 6,3. Mezcla a Amán en la conjuración, haciendo de ello el comienzo de la tensión y enemistad. Es decir, falsea y adelante inútilmente datos.

Diciendo que Mardoqueo escribía sus memorias parece insinuar que el libro se remonta a un escrito original del protagonista (algo así como las memorias de Nehemías). 

ESTER. CAPÍTULO 2.

Ester, elegida reina

21Más adelante, cuando se le pasó la cólera, el rey se acordó de Vasti, de lo que había hecho y lo que él decretó con aquel motivo. 2Entonces le dijeron los cortesanos:
3-Que le busquen al rey muchachas solteras guapas. El rey puede nombrar comisarios en todas las provincias del Imperio para que reúnan a todas las muchachas en el harén de la acrópolis de Susa, bajo el mando de Hegeo, eunuco real guardián de las mujeres, que les dará cremas de tocador, 4y la muchacha que más le guste al rey sustituirá a la reina Vasti.
Al rey le agradó la propuesta, y fue lo que se hizo.
5En la acrópolis de Susa vivía un judío llamado Mardoqueo, hijo de Yaír, de Semeí, de Quis, benjaminita, 6que había sido deportado desde Jerusalén con Jeconías, rey de Judá, entre los cautivos que se llevó Nabucodonosor, rey de Babilonia. 7Mardoqueo había criado a Edisa, es decir, Ester, prima suya, huérfana de padre y madre. La muchacha era muy guapa y atractiva, y al morir sus padres, Mardoqueo la adoptó por hija.
8Cuando se promulgó el decreto real, llevaron a muchas chicas a la acrópolis de Susa, bajo las órdenes de Hegeo, y llevaron también a Ester a palacio y se la encomendaron a Hegeo, guardián de las mujeres.
9A Hegeo le gustó la muchacha, y como le agradó le dio inmediatamente las cremas de tocador y los alimentos y le asignó siete esclavas, escogidas del palacio real; después la trasladó, con sus esclavas, a un apartamento mejor dentro del harén.
10Ester no dijo de qué raza ni de qué familia era, porque Mardoqueo se lo había prohibido.
11Mardoqueo paseaba diaramente en el atrio del harén para enterarse de cómo iba Ester y cómo la trataban.
12Cada muchacha se preparaba durante doce meses, según el reglamento de las mujeres -es lo que duraba el tratamiento de belleza: seis meses a base de aceite de mirra y seis meses con diversos bálsamos y otras cremas femeninas-; 13después, cuando le llegaba el turno de presentarse ante el rey Asuero, le daban todo lo que quería llevar consigo del harén al palacio real. 14Entraba por la tarde, y a la mañana volvía a un segundo harén, a las órdenes de Sagsegaz, eunuco real guardián de las concubinas; ya no volvía a presentarse al rey, a no ser que el rey la desease y la llamase expresamente.
15Cuando a Ester, hija de Abijail, tío de Mardoqueo, su padre adoptivo, le llegó el turno de presentarse al rey, se contentó con lo que dijo Hegeo, eunuco real, guardián de las mujeres. Ester se ganaba a cuantos la veían. 16En el año séptimo del reinao de Asuero, el mes de enero, o sea, el mes Tebet, llevaron a Ester al palacio real, al rey Asuero, 17y el rey la prefirió a las otras mujeres, tanto que la coronó, nombrándola reina en vez de Vasti.
18Después ofreció un gran banquete, en honor de Ester, a todos sus generales y oficialidad, ordenó un día de descanso y repartió regalos con esplendidez regia.
19Cuando Ester pasó al segundo harén, como las demás muchachas, 20no dijo de qué raza ni de qué familia era; se lo había encargado Mardoqueo, a quien obedecía igual que cuando vivía con él. Mardoqueo le había ordenado que temiese a Dios y cumpliese sus mandamientos como cuando vivía con él. Y Ester no cambió de conducta.
21Por entonces, Mardoqueo era funcionario de la corte. Bigtán y Teres, dos eunucos reales del cuerpo de centinelas, estaban descontentos y planeaban un atentado contra el rey Asuero. 22El plan llegó a oídos de Mardoqueo; se lo dijo a la reina Ester, y Ester habló al rey por encargo de Mardoqueo. 23hecha una investigación, se descubrió la conjura. Los dos eunucos fueron ahorcados, y el suceso se consignó por escrito en los anales del reino, en presencia del rey.

Explicación.

2,1-4 Se supone que entre todas la mujeres del harén no había ninguna capaz de suceder a Vasti como reina; por eso hace falta reclutar más jóvenes. En la narración esa multitud de muchachas escogidas en todo el reino servirán para realzar la belleza de Ester. Como quien dice, un concurso de belleza en la corte imperial. El relato va a proceder por alternancia, de la multitud a Ester por tres veces. Su ascenso será rápido, ritmado en tres conquistas fulminantes: Hegeo (v.9, todos (v.15), el rey (v.17).
2,5-6 El nombre es de origen babilónio y contiene el nombre del dios Marduk.

2,7 El primer nombre significa probablemente mirto; el segundo es el nombre de la diosa Istar. Es decir, los dos protagonistas tienen nombres muy poco judíos (lo contrario de Judit o Tobías). (El griego dice que con intención de tomarla por esposa).

2,8 El autor supone que ni Mardoqueo ni Ester se podían oponer al decreto real. Por lo demás, en cuestiones de observancias, el autor parece ser bastante liberal. La lucha del pueblo será por la existencia, no por observancias (el griego corregirá la visión). Ester aceptará comida de la mesa real (como el rey Joaquín en Babilonia, 2 Re 25,29).

2,10 Este silencio es factor esencial de toda la narración, aunque no sea muy verosimil. Además se destaca la docilidad de Ester a su primo, en contraste con la desobediencia de Vasti al rey.

2,11 Mardoqueo no abandona su función de padre adoptivo; su relación personal con Ester será clave de lo que sigue. Su oficio en la corte le permite seguir de cerca la vida de su protegida.

2,15-16 De la multitud de muchachas seleccionadas en todo el imperio se destaca claramente Ester: entra con su nombre, apellido y estado civil; se presenta con su propia belleza, con los adornos sugeridos por Hegeo, sin alardes personales; se registra la fecha de su llamada. Todo sucede rápidamente, en una conquista arrolladora.

2,17 Este verso es el centro de gravedad de los dos capítulos, hacia él se movía todo. El lector israelita, conocedor de las propias tradiciones, descubre sin dificultad la acción descretísima del Señor, que lo ha predispuesto todo. Ester ha resultado mejor que todas sus compañeras y mejor que la reina precedente: gran victoria judía en el imperio y en la corte extranjera. Victoria leal, según las reglas del juego definidas por la legislación.

2,18 Inútil repetir la descripción del banquete, que el lector puede suplir con lo que conoce del primer capítulo. Es dudoso si se trata de un día de reposo festivo o de una condonación temporal de impuestos, o quizá de una amnistía. La población ha de festejar el gozo del rey, y el triunfo de una judía (piensa el autor).

2,19-20 Por segunda vez, y cerrando esta sección, se habla del silencio de Ester y de la intervención de Mardoqueo. El padre adoptivo le sigue como una sombra protectora, como un guía incansable. A través de su hija adoptada, Mardoqueo ha entrado en el harén de palacio, en la cámara del rey; nunca había penetrado tanto Mardoqueo, Ester sigue ligada a su pueblo, a su Dios.

2,21 Comienza la segunda parte o el segundo acto, que cortaremos al final del capítulo 3. Siguiendo una sugerencia del autor griego, lo titularíamos "Los dos dragones", Mardoqueo y Amán. Veremos aparecer en escena un nuevo personaje ni siquiera mencionado hasta ahora; se planteará una lucha desigual, que acabará con la victoria fácil del favorito real Amán.

El movimiento de este acto es, por tanto, inverso al precedente, que presentaba el ascenso seguro de Ester. En Ester triunfaba el pueblo judío, en Mardoqueo será vencido, por ahora.

2,21-23 El primer episodio prepara sobre todo el momento decisivo de la acción. Colocado aquí, prepara también por contraste el ascenso injustificado de Amán; pues se diría que el puesto de favorito le tocaría a Mardoqueo.

El oficio de centinelas era un alto cargo; a lo mejor Mardoqueo pertenecía al mismo cuerpo. La primera intervención de Mardoqueo a través de Ester es para salvar la vida del rey. (El lector judío piensa: la presencia de los judíos en la corte extranjera es muy ventajosa; saben ser más fieles que los otros).

Los datos responden bien a lo que podía pasar en una corte antigua. La noticia de los anales tiene una importante función narrativa.

2,21 El griego dice descontentos del ascenso de Mardoqueo.

ESTER. CAPÍTULO 1.

Asuero y Vasti 

11Era en tiempo del rey Asuero cuyo Imperio abarcaba ciento veintisiete provincias, desde ls India hasta Etiopía.
2-3El año tercero de su reinado, el rey, que residía en la acrópolis de Susa, ofreció un banquete a todos los generales y oficialidad del ejército persa y medo, a la nobleza de palacio y a los gobernadores de las provincias, 4para hacer alarde durante muchos días, ciento ochenta días, de las riquezas y el esplendor de su reino, de su extraordinario fasto y su grandeza.
5Pasados aquellos días, el rey ofreció un banquete de siete días a toda la población de la acrópolis de Susa, chicos y grandes, en la explanada de los jardines de palacio. 6Había colgaduras de lino blanco y púrpura violeta que pendían de columnas de mármol blanco, sujetas a unas anillas de plata sobre el pavimento de mosaico, hecho de malaquita, mármol blanco y nácar. 7Había copas de oro para la bebida, todas distintas, y vino abundante, ofrecido por el rey con esplendidez regia. 8La norma para beber era que nadie obligase a nadie; el rey había ordenado a todos los sirvientes de palacio que respetaran los deseos de cada uno.
9Por su parte, la reina Vasti ofreció un banquete a las mujeres de palacio real de Asuero.
10El séptimo día, cuando el rey estaba alegre por el vino, ordenó a Maumán, Bazata, Jarbona, Bagatá, Abgatá, Zetar y Carcás, los siete eunucos adscritos al servicio personal del rey Asuero, 11que le trajeran a la reina Vasti con su corona real, para que los generales y el pueblo admirsaen su belleza, porque era muy hermosa. 12Pero cuando los eunucos le transmitieron la orden del rey, la reina Vasti no quiso ir. El rey tuvo un acceso de ira y montó en cólera; 13luego consultó a los letrados -porque los asuntos del rey se solían consultar con los expertos en derecho-; 14mandó que se presentaran Carsená, Setar, Admatá, Tarsis, Mares, Marsana y Memucán, los siete grandes del reino de Persia y Media, que formaban parte del consejo real y ocupaban los primeros puestos en el reino, y les preguntó:
15- ¿Qué sanción hay que imponer a la reina Vasti por no haber obedecido la orden del rey Asuero, transmitida por los eunucos?
16Ante el rey y los grandes del reino respondió Memucán:
-La reina Vasti no sólo ha faltado al rey, sino a todos los gobernadores y a todos los súbditos que tiene el rey Asuero en las provincias. 17Porque cuando las mujeres se enteren de lo que ha hecho la reina, despreciarán a sus maridos. Dirán: <<El rey Asuero mandó que se presentara la reina Vasti, y ella no fue>>. 18Hoy mismo, las mujeres de los príncipes de Persia y Media que oigan lo de la reina, ¡cómo hablarán a sus maridos! Acabarán despreciándolos y riñendo. 19Si al rey le parece bien, publique un decreto real, que se incluirá en la legislación de Persia y Media con carácter irrevocable, prohibiendo que Vasti se presente al rey Asuero y otorgando el título de reina a otra mejor que ella. 20Cuando por todo el inmenso Imperio del rey oigan al decreto real, todas las mujeres honrarán a sus maridos, nobles o plebeyos.
21El rey y los príncipes aprobaron la propuesta. El rey hizo lo que había sugerido Memucán: 22mandó cartas a todas las provincias del Imperio, a cada una en su escritura y a cada pueblo en su lengua, ordenando que fuese el marido quien mandase en casa.

Explicación.

1,1-2,20 Esta es la primera parte o sección del libro, que podríamos titular "Cambio de reinas". Está construida con sabias correspondencias, y conviene leerla atendiendo a relaciones y contrastes.

Primero una fiesta, que va creciendo hacia el momento culminante, la presentación de la reina; allí se precipita la suerte adversa de la reina. Segundo, es una subida gradual hacia la exaltación de la nueva reina.

En la primera mitad hay un desfile simétrico de personajes: Asuero -siete eunucos - Vasti - siete consejeros - Asuero. En la segunda mitad el movimiento es diverso: de la masa de jóvenes se destaca una; Mardoqueo y Ester -Hegeo y Ester - Asuero y Ester.

Una caída condiciona y prepara una exaltación. Al final del capítulo 1 Vasti ha terminado su papel en el drama.

Las descripciones responden bastante bien a lo que sabemos de los persas por fuentes propias o por informes griegos (Herodoto, Jenofonte). Esto no significa que el autor conociera su ambiente de primera mano, pues pudo haber leído libros sobre los persas.

1,1 Este dato, que históricamente es correcto, tiene en el relato una función precisa: mostrar el poder del emperador y subrayar su universalidad. Desde la India hasta Etiopía es prácticamente todo el mundo. En tal caso Israel no es una nación independiente, sino un pueblo o una raza; más tarde veremos que su situación es de diáspora.

1,3-4 Primer banquete del libro, que va a resultar triple. El banquete va a ser uno de los leitmotiv del libro: durante los banquetes se van a decidir los destinos más importantes del libro, los banquetes celebrarán sucesos prósperos o fatales; y todo el libro invitará a la celebración profana de un banquete judío en memoria de la liberación. En la sección que comentamos hay banquete al principio y al fin.

1,6 El autor describe mirando de arriba abajo y fijándose en el colorido. No es posible identificar exactamente los materiales referidos. El Griego amplía la enumeración.

1,7-8 Según fuentes antiguas, a veces se imponían reglas en el beber.

1,9 Según costumbre oriental, había separación de sexos en el banquete.

1,10 Comienza propiamente la acción, después de haber descrito con regusto la magnificencia. La presentación de la reina no aparece como un acto oficial, sino como el último alarde, como vanidad o capricho de un rey bebido. El envío de los siete eunucos como escolta indica deferencia y solemnidad. El Gr cambia los nombres.

1,12 El autor no motiva la negativa de Vasti, la subraya con el recurso de la brevedad. Dado el puesto de la mujer, aunque fuese reina, en la sociedad de entonces esa negación es como una rebelión en palacio, con testigos.

1,13 Los consejeros son a la vez expertos en derecho y en interpretar el futuro con técnicas diversas; véase Is 47,13. El narrador hebreo no les puede conceder mucha autoridad; en su relato los hace instrumentos involuntarios de la exaltación de Ester.

1,16-18 El consejero traslada hábilmente la cuestión personal a términos políticos: la rebelión en palacio va a significar una rebelión general en el reino. Como un primer paso de emancipación de la mujer, que se ha de frenar sin tardanza.

1,19-20 El castigo es como una aplicación de la ley del talión: la que no quiso venir invitada, que no pueda venir más.

"Otra mejor que ella" quiere decir en boca del consejero una más obediente, más sumisa. Frase casi irónica si consideramos el papel de la nueva reina en la historia.

1,21-22 El decreto que depone a la reina tiene alcance político y doméstico general, como triundo de todos los maridos del reino. "Mujer que respeta al marido es tenida por sensata" (Eclo 26,26).

ESTER. CAPÍTULO 11,2-12.

112El año segundo del reinado del emperador Artajerjes, el día uno de abril, tuvo un sueño Mardoqueo, de Yaír, de Semeí, de Quis, benjaminita, 3un judío que vivía en la ciudad de Susa, funcionario de la corte, 4uno de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos desde Jerusalén con Jeconías, rey de Judá.
5Soñó lo siguiente: una barahúnda de grintos, truenos, un terremoto, tumulto en la tierra. 6Luego aparecieron dos grandes dragones dispuestos al combate; lanzaron un rugido, 7y al oírlo, todas las naciones se armaron para atacar a la raza de los justos.
8El día quedó oscuro y sombrío. ¡Día de tribulación y angustia, calamidades y tumultos! 9Toda la raza de los justos se asustó, temiendo la ruina, y se dispusieron a morir; pero gritaron al Señor, 10y en respeusta a su clamor, un río enorme caudaloso surgió como de una fuentecilla; 11apareció una luz y salió el sol; los oprimidos se crecieron y devoraron a los grandes.
12Cuando Mardoqueo despertó, se le había grabado profundamente aquel sueño, en el que había visto los planes de Dios, y estuvo dándole vueltas hasta la noche, intentado descifrarlo.

Explicación.

11,1-12 Empezamos la lectura del libro por la primera pieza del marco que el autor griego ha sobrepuesto al relato hebreo original.

Al inventar e introducir este prólogo, el autor griego cambia profundamente el tono del libro; más el tono que la sustancia y forma narrativa; le añade un color apocalíptico.

En el aspecto narrativo: el prólogo adelante el nombre de Mardoqueo, que en el original entra en escena sólo en el cap. 2. Además nos da el esquema de la trama, según modelos tradicionales de la historia de Israel; surge un grave peligro para el pueblo, el pueblo se dirige a Dios, Dios lo libra dándole la victoria. El esquema, por lo demás, es tan genérico que no quita interés al posible desarrollo del argumento; solamente tranquiliza al lector acerca del desenlace.

La reducción a sueño es muy artificial y poco feliz: se sobreponen imágenes y datos heterogéneos que confunden y quitan vigor. Por un lado hay una teofanía, unos dragones y un río caudaloso; por otro, una oscuridad seguida de luz. Las naciones se mueven contra el pueblo de los justos: dato demasiado abstracto para formar parte de la visión.

No vale defender este sueño apelando a su carácter; estamos acostumbrados a leer sueños bien coherentes en otros pasajes bíblicos, concretamente en el apocalipsis de Daniel. En realidad sucede que el autor, falto de auténtica fantasía, ha construido un sueño intelectual, con datos de teofanías tradicionales y siguiendo la moda de usar animales en clave alegórica (cfr. Dn 7). Este sueño es una mala alegoría.

Con todo, puede producir algún efecto: los hechos están previstos por Dios; se los comunica a Mardoqueo como a un profeta o vidente. Los hechos son teofánicos, el enemigo encarna el poder hostil al pueblo. El hecho individual del relato adquiere cierta categoría genérica, y se podrá leer en nuevas situaciones críticas.

A pesar del tiempo de reflexión concedido a Mardoqueo, el paso del sueño a la narración resulta violento. El lector, sin querer, piensa que Asuero es uno de los dragones.

11,2 Como el relato original comenzaba el año tercero, el sueño se data con un año de anticipación.

Es de notar en estas novelas tardías el afán de identificar la tribu del protagonista: Tobit de Neftalí, Judit de Simeón, un benjaminita (como Saúl) vencerá a un descendiente de Agag.

11,3 El judío funcionario en una corte extranjera es topos  frecuente en la literatura hebrea de la época, basado en hechos antiguos (p. ej. Nehemías en la corte de Persia; en la corte de Senaquerib se encuentra un Tobías escribano, según documentos cuneiformes).

11,4 Se refiere a la primera deportación, del 597. Como la dinastía persa de Ciro ocupa el trono de Babilonia el año 539 y el primer Asuero o Jerjes comienza a reinar el 486, el narrador introduce una coordenada de ficción.

11,6 El dragón puede ser de ascendencia mítica y se presenta en el Antiguo Testamento bajo diferentes formas: el monarca asirio en Is 14,29, el monstruo marino que es el mar Rojo (Isaías Segundo y Salmos), serpiente del paraíso, Egipto como cocodrilo en Ez 32; perdura en Ap 12; 13,2; 16,13; 20,2. ¿Resultará correcta esta primera impresión? El epílogo lo dirá.

11,7 La raza de los justos es obviamente el pueblo judío.

11,8 Imitación de Sofonías.

11,10 Véanse Is 48,18; Sal 46,5.

11,12 La solución se dará al final del libro, a la luz de los hechos (no por adelantado, como en el libro de Daniel). 

ESTER. INTRODUCCIÓN. EL DOBLE TEXTO.

El original que leemos está escrito en hebreo. Algunos colocan su composición en la primera época del influjo helenista, durante el siglo III a.C. Otros prefieren la época de Antíoco IV, cuando surge el partido de la resistencia activa del emperador (véase 1 Mac). El libro ofrece indicios para ambas dataciones.

El libro se leyó en zonas y épocas más tranquilas para los judíos. Entonces un autor lo traduce al griego e introduce, aparte retoques menores, varios textos, compuestos originalmente en griego y distribuidos a lo largo del relato. Son las adiciones, que los católicos consideran canónicas (deuterocanónicas) y los protestantes consideran "apócrifas".

El traductor griego quiere hacer explícita la acción de Dios con varios recursos: el sueño que, con su explicación, sirve de marco a la obra, plegarias en el momento más grave del peligro, aclaraciones; compone por su cuenta los edictos de Amán y de Asuero; amplifica una escena dramática. Y traslada los sucesos al tiempo de Artajerjes (465-424, si se trata del Primero).

Algunas ediciones ofrecen seguida la traducción del texto hebreo y añaden reunidas en apéndice las adiciones del griego. Otras ediciones ofrecen dos traducciones completas, del hebreo y del griego. Nosotros, como otros muchos, iremos insertando las adiciones griegas a lo largo del relato, y las imprimimos en cursiva para comodidad del lector.

Ester no es mencionada por el Eclesiástico, pero el libro ha sido comentado en la tradición judía y cristiana.

ESTER. INTRODUCCIÓN. CARÁCTER Y SENTIDO.

a) Carácter sapiencial. En el desarrollo de un esquema de historia de salvación se abren paso elementos sapienciales. Tal es la discreción con que Dios actúa (como en la historia de José). Si es patrón histórico la liberación del pueblo en un peligro, es doctrina común de los Proverbios la humillación del malvado y la exaltación del inocente.

El relato enseña en forma de gran parábola. El israelita aprenderá el espíritu de confianza, la solidaridad, la acción cautelosa. El extranjero puede aprender que, como empleados, los judíos son más de fiar que los propios, porque tienen una ley que les inculca la justicia y la lealtad. Los judíos deben aprender a colaborar con los extraños sin abandonar sus principios. Los paganos deben aprender a respetar ese estilo de vida diverso de los judíos, que resultara a su favor; pero aprendan también a escarmentar en la figura de Amán, porque hay alguien más poderoso, que sale por el pueblo judío. Los judíos de la diáspora aifanzarán su conciencia de identidad y su sentido de unidad. Y los paganos podrán sentirse atraídos por ese pueblo extraño.

Ester no es una novela de tesis, es un relato didáctico; sus enseñanzas se ofrecen sabiamente distribuidas en el relato.

b) Carácter religioso. En la superficie, el relato hebreo original es llamativamente neutral, laico. Dios no interviene ni con milagros ni de otra manera patente. Pero no hace falta nombrar a Dios para descubrir en la trama y en lo inesperado del desenlace al tradicional protagonista de tales sucesos: el Dios de Israel.

La victoria de los judíos es un gran juicio en el que los malvados reciben su merecido: se aplica una especie de ley del talión, "caen en la fosa que cavaron". El desenlace es, por tanto, un juicio histórico, y no hace falta mucha penetración para que un israelita sepa quién es el autor de dicha sentencia, el Dios de Israel. El pueblo es simple ejecutor.

Al traductor griego no le bastaba un Dios entre bastidores, y lo sacó a escena repetidas veces.

c) El problema ético. Al gozo razonable por la liberación se mezcla en la historia la complacencia en el sufrimiento del enemigo, el saborear una venganza cruel.

La caída de Amán no es simple: "en un momento causan horror" Sal 73, sino que se describe con ensañamiento: el paseo por la plaza, la denuncia en el banquete, la horca, la ejecución de los diez hijos. Los judíos se vengan de los secuaces de Amán por todo el vasto imperio, cuentan las víctimas, alargan el plazo de la matanza, ponen sumo empeño en recordar la fecha.

No basta responder que se ejecuta la justicia vindicativa, que se aplica la ley del talión. Tampoco basta colocar el relato en la estela de salmos como el 58; 94; 109; 137. Pues tomemos esos salmos como estímulo para una reflexión. Leamos el libro de Ester sobre el fondo de acontecimientos recientes, que quizá hayamos vivido: el plan calculado y ejecutado de aniquilar un pueblo, matanzas colectivas, baños de sangre, opresión sistemática, represión brutal, tortura... Demos un nombre literario a los ideadores, ejecutores y colaboradores de esos crímenes de lesa humanidad, llamémoslos Amán y secuaces. Leamos así la parábola de Ester: ¿No habría sido mejor que esos personajes fatídicos, criminales de alto porte, hubieran desaparecido antes de ejecutar o consumar sus planes? Y si Amán todavía vive y actúa, ¿no es de desear su ruina? "Cada mañana haré callar a los malvados del país, para excluir de la ciudad de Dios todos los malhechores" (Sal 101,9).

Algunos añaden otra respuesta:

d) Sentido escatológico. Más que parábola histórica, dicen, el relato es una parábola escatológica. Se refiere al juicio definitivo para la instauración del reinado del Señor en la nueva era. En el juicio definitivo todos los malvados tienen que desaparecer, mientras que los judíos representan la comunidad de los salvados.

No faltan rasgos escatológicos, muchos más abundantes en las adiciones griegas. En cambio falta el triunfo del Señor, la reunión de los dispersos, el reinado universal desde Jerusalén.

e) Etiología festiva. Uno de los objetos del relato, si no el más importante, es dar razón de una fiesta popular llamada Purim = Suertes. El autor, o los autores, lo explican puntualmente al final del relato.

ESTER. INTRODUCCIÓN. EL LIBRO.

a) La liberación prodigiosa del pueblo en un peligro grave es tema muy bíblico y bastante genérico. Algún parentesco encontramos con el relato épico del Éxodo: el pueblo vive en tierra extranjera, bajo un emperador no benévolo (Asuero-Faraón), un israelita actúa de mediador de la salvación (mardoqueo-Moisés), personaje influyente en la corte que se solidariza con sus "hermanos" (Ester-Moisés). La exaltación del humillado recuerda la historia de José. Ester es una contrafigura de Jezabel: extranjera, consorte real, con ascendiente... para el bien.

b) Composición. Con el cuadrilátero de personajes principales, más los grupos corales de fondo, el autor arma sus estructuras narrativas. La principal se puede esquematizar así:

                           Amán                                                                                        Mardoqueo.
Asuero _______________________________ Ester / Asuero ___________________________
                           Mardoqueo                                                                               Amán
                           judíos                                                                                         secuaces

Este esquema nos muestra la posición central de Asuero y la intervención decisiva de Ester, que interviene en la situación; Amán arrastra en la caída a sus secuaces, Mardoqueo salva a los judíos.

En el primer acto ocupa Asuero el centro y se opera un cambio de consortes reales sobre un fondo para arriba de consejeros de corte y por abajo de concubinas y aspirantes. En un segundo acto Mardoqueo presta un servicio insigne al rey, que no basta para su exaltación o promoción; hará falta la intervención de Ester. La estructura más completa e interesante la constituye el duelo de Mardoqueo con Amán: el narrador extrema los contrastes y la situación para conseguir la inversión total de fortunas.

c) Personajes. Si el relato está movido por cuatro personajes, los grupos están presentes con variable intensidad: los eunucos, los consejeros, las concubinas, el pueblo judío, los secuaces de Amán. Con ellos logra el autor interesantes efectos de profundidad: los siete consejeros quedan anulados por el valido Amán, las concubinas dan relieve a la reina Ester; los gobernadores de provincia dan perspectiva universal desde el comienzo; el pueblo judío es la puesta en juego.

Los personajes, como sucede en relatos de la época, están tan subordinados a la acción, que no tienen libertad para asumir personalidad propia. Son figuras típicas, simplificadas, sin relieve: el malo, el bueno, la bella. El malo ambicioso y estúpido, el bueno sagaz, la bella influyente. Con todo tienen detalles dignos de mención.

El nombre de Asuero responde al de Jerjes I (486-465); pero el personaje narrativo no responde a la persona histórica de Jerjes I que conocemos por fuentes no bíblicas. Su responsabilidad consiste en ceder. No es un débil e indeciso tratado con vigor dramático (como Sedecías en el libro de Jeremías); es una figura apagada, funcional, necesaria para el desarrollo de una trama que conducen otros.

La personalidad más fuerte es Mardoqueo. Pone en marcha la acción y la va encauzando con instrucciones precisas. Sabe esperar y actuar, sabe apreciar la gravedad de la situación y reaccionar sin perder tiempo; manda con firmeza, desafía, se arriesga, denuncia públicamente. Es como la conciencia de los judíos, lo mejor de su pueblo. Con razón se habla del "día de Mardoqueo" (2 Mac 15,36).

A su lado, Ester resulta una joven sumisa y discreta, que en un momento de valentía alcanza grandeza. Amán está mejor descrito como vanidoso vengativo que como ambicioso. Con todo, Ester representa un nuevo triunfo femenino en la literatura bíblica, detrás de Rebeca, Tamar, Yael, Rut, Abigail, Judit. Sobre un fondo de maridos asustados ante la posible rebelión de las mujeres (cap. 1) asistimos al triunfo liberador de la belleza y la valentía de una mujer (compañera en esto de Judit).